Cuando encuentras ESO, y haces “click”

18 de abril del 2013.

Josef Ajram presenta su libro “No sé donde está el límite, pero sí sé dónde no está” en la FNAC de Murcia. Auditorio abarrotado. Mi hermano y un buen amigo suyo, me arropan. Todos llevanel libro que presenta para que se lo firme: yo me llevo una camiseta de running porque no tenía ni idea de quién era. Solo me había dicho: “tú vente que este tío es una máquina que hace Ironmans”

Ni idea.

Mis 28 a la vuelta de la esquina. Al salir, decido que ese libro será el regalo. Tardo menos de 1h en leérmelo en cuanto me lo dan. Punto. Así de fácil. Me entró directo.

Estamos en mayo del 2013…

De esas cosas que, no sabes cómo ni por qué, pero te sientes atrapado; no por la calidad del libro (innegable, por otro lado, llena de historias de superación, personales y de trabajo) sino por ese aura que desprenden ciertas personas con las que, de vez en cuando, conectas.

Por aquella época yo tenía unos cuentos kilos de más, unos 10 más o menos. Y lo irónico es que siempre había sido un tío deportista: había jugado a fútbol sala desde crío, balonmano hasta juveniles en uno de los mejores equipos de Murcia, baloncesto, y correr era algo con lo que me sentía cómodo. Sin embargo, por algún motivo, estaba en una época en la que, simplemente, no practicaba nada. Este libro me ayudó a verlo y comencé de nuevo a entrenar. Pero ese poso de Josef, ya había calado: las pruebas, los esfuerzos, el running, el ciclismo (que aún no había probado) las experiencias, los documentales, los viajes…todo era algo que me imaginaba a mí haciéndolo.

El tiempo pasó y, por estas cosas que tiene la vida y aunque dentro de tí sabes lo que quieres, pero te dejas llevar como ese famoso lema de Adam Smith que ha inundado la economía occidental desde tiempos lejanos (“laissez-faire”) yo, simplemente, me dejaba llevar. Corría, descansaba y tal pero la alimentación (ese grandísimo aliado de los deportistas y, en general, de todas las personas) era algo que no quería o no estaba dispuesto a poner coto aún.

Y así pasó más tiempo hasta que, de repente, un día, descubrí al que, para mí, ha sido el exponente de por qué hay cosas que hacen click y, automáticamente, cambiamos: Valentí Sanjuan, mi adorado loco deportista, al que ojalá algún día tenga el placer de conocer; Me encontraba yo trabajando en un hotel de 4* en La Manga del Mar Menor, Cartagena (Murcia) en el verano cuando un día, tras la comida de personal, veo que de la mochila un gran amigo mío saca el móvil y enchufa Youtube: tenía a medio ver un vídeo de Valentí en una de sus grandes aventuras. Yo me quedé perplejo (como cuando escuché a Josef por primera vez) y le preguté quién era aquel máquina que me dejó embobado. No voy a hablar de Valentí más que esto porque ya tod@s le conocemos y sino, os dejo el enlace a su canal de Yotutube para que lo podáis ver más de cerca.

El tema es que desde aquel momento sí que sentí como que el deporte iba a estar muy ligado a m vida, más allá de que haya practido multitud de ellos desde que era un niño, y que de alguna manera iba a hacer algo con ello. Al menos, esa era la sensación. Que iba a intentarlo era, por lo menos, lo mínimo que iba a pedirme a mí mismo, aunque no supiera bien cuándo o cómo. Y así fueron pasando las semanas, los meses …

Estamos ahora en el 2014.

Yo llevo desde octubre del 2012 trabajando en mi empresa, y este año, y tras muchas horas de curro fuera de mi horario laboral, bajo una mañana al despacho de mi jefe y le entrego un proyecto de Fundraising basado en el deporte: era mi primera gran iniciativa con el deporte como eje. La idea caló en seguida en él y me dió las llaves para llevarlo a cabo, así que al salir del despacho me acerco a otro gran amigo mío (titulado en Magisterio de E.Física) y que, al que como a mí, se nos acaba el contrato en la misma fecha. Le explico la idea y le pregunto si quiere unirse. Tarda menos de un segundo en responderme que sí. Y de ahí, nos ponemos en marcha: bucear la web para ver qué empresas gestionan inscripciones on-line, qué empresas de running podrían asesorarnos en aspectos técnicos de carrera, objetivos que nos vamos a marcar, estrategias, etc. Meses de trabajo a tope que dan como respuesta la creación de un grupo específico de trabajo dentro de la empresa, y el contacto de dos gran marcas del mundo que nos apoyarán en aspectos clave.

Los meses de trabajo no cesan, y cuando quedan menos de 7 días para que dé comienzo la carrera, el asesor técnico nos manda un mensaje: “chicos, hemos pasado las 300 inscripciones, enhorabuena” La verdad que no me lo podía creer, estaba en una nube total!!! Es cierto que el precio bajo (trabajo en una ONG) así como el incentivo de que el dinero de la inscripción se podía canjear si se llevaban 5kg de comida no perecedera el día de la carrera, ayudaron mucho, pero también es cierto que me dí una paliza que alucináis. Eso es así,

pero cuando a las cosas les pones pasión, siempre salen adelante, cada día lo tengo más comprobado.

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Al final, casi 400 corredor@s nos dieron su confianza, y en pleno mes de julio, dimos el pistoletazo a la I Carrera Solidaria que la empresa había gestionado. De ahí, y hasta hoy, 2 ediciones más, más de 1.000 corredor@s, dinero recaudado para grandes causas sociales, comunidad y 3er sector de acción social de la mano, la Universidad de Murcia y la UCAM gestionando alianzas de manera paralela para ampliar el proyecto, participación de grandes atletas del equipo nacional de atletismo, como Cristina González dando charlas…un éxito total.

Y hoy, en pleno 2017, me encuentro escribiendo este post después de haberme dado cuenta que esa experiencia no fue más que el inicio de mi idilio con el deporte. Ahora voy a por el siguiente paso que no es más que emprender mi propio reto, espero, de la mano de grandes amig@s que estarán a mi lado. Sabiendo que siempre, no importa cuándo, ni dónde, cuando algo hace click, sabes que tu momento ha llegado. Y de alguna manera, Josef y Valentí tuvieron que ver, y mucho, con mi momento. Eso que nos hace ir para adelante cuando te das cuenta de lo que quieres hacer, me tocó vivirlo hace unos meses mientras disfrutaba de mi entrenamiento a la orilla de los lagos en Copenhague, dándole vueltas a la cabeza…

No puede más el que más puede, sino el que más quiere y a veces, solo a veces, encontramos ESO que nos hace click, que nos hace darnos cuenta para qué queremos estar, qué queremos hacer.

Porque las cosas más fáciles, son a veces también, las más difíciles de entender 😉 así que, simplemente,

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Un abrazo a to@s y feliz domingo!

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